Medio ambiente: el futuro en nuestras manos


viernes, 31 de diciembre de 2021

El nuevo año trae desafíos urgentes para todo el mundo.



El 2021 se despide con un saldo ambiental que está en rojo. Las catástrofes que se han vivido en distintos puntos del planeta encendieron una vez más la alarma: el mundo ya no puede esperar más, necesita un cambio urgente en políticas, en prácticas ciudadanas, en cuidados que cambien para siempre la actual situación.

Incendios forestales, inundaciones, elevación del nivel del mar, derretimiento de los polos, temperaturas que superan máximas históricas, veranos sofocantes e inviernos extremos. El cambio climático, algo que hace apenas algunas décadas parecía asunto de un futuro muy lejano, ha llegado y lo ha hecho con un mensaje muy claro sobre la desoladora realidad del medio ambiente

Sin ir más lejos, en agosto los expertos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), presentaron un informe advirtiendo, una vez más, sobre los cambios irreversibles que está experimentado el planeta. Los más de 200 especialistas llegaron a una conclusión tajante: que la humanidad ha calentado la atmósfera, el océano y la tierra de manera tal que se produjeron transformaciones generalizadas y rápidas.

Pero no es la primera vez que lo advierten. En el informe anterior publicado en 2013 habían concluido que el cambio climático, inducido por el hombre, ya generaba un gran impacto en fenómenos meteorológicos en todas las regiones del planeta.

En otras palabras, es la actividad humana la que ha llevado a esta actualidad extrema que se agrava segundo a segundo. Y es la propia humanidad la que deberá revertir la situación antes de que sea demasiado tarde. De allí las cumbres de Estado, el acuerdo entre China y Estados Unidos para reducir las emisiones de metano, las miles de manifestaciones alrededor del mundo para crear conciencia y poner un freno al calentamiento global.

La emisión de gases, sostienen expertos, no ha parado desde la Revolución Industrial y su principal consecuencia para el medio ambiente ha sido el aumento gradual de la temperatura. La peor parte es que, aunque comiencen a experimentarse cambios urgentes, este proceso de aumento no se detendrá por lo menos hasta mediados de siglo. A partir de ese momento, si no se llevan adelante transformaciones realmente significativas, habitar el planeta puede convertirse en una realidad demasiado compleja.

¿Por dónde comenzar?

La toma de conciencia es fundamental para dar comienzo a cambios estructurales en la producción y en la vida cotidiana. Sin embargo, es tan solo el puntapié. Ya no solo se trata de estar al corriente sino de tomar cartas en el asunto, de pasar al plano de la acción concreta.

Siguiendo el Acuerdo de París 2015, es clave reducir de forma rápida y a gran escala las emisiones de gases. Pero eso no es suficiente: también es necesario capturar el dióxido de carbono que se encuentra en la atmósfera propulsando los sumideros naturales como los bosques. Para casos extremos, soluciones extremas.

Aunque todo pareciera quedar en manos de las industrias y los gobiernos, las acciones cotidianas son claves para apaciguar los cambios climáticos. Apostar por actos que transformen las prácticas de la comunidad es un arma poderosa para hacer del mundo un lugar más habitable. Formarse académicamente y contar con herramientas que nos ayuden a aportar un grano de arena, también.

El cambio, dicen, empieza por uno mismo.  





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